Un deportista es deportista las 24 horas del día. Su entrenamiento no comienza con la entrada en calor ni termina al salir del club. La práctica deportiva implica otras actividades que se deben realizar fuera del horario del entrenamiento, conocidas como “entrenamiento invisible”.

Pero… ¿qué es el entrenamiento invisible?

Se trata de todo aquello que lleva a cabo el deportista y que es invisible a los ojos de sus entrenadores y demás compañeros de equipo. Esto es igual de importante que la actividad física en sí, ya que influye directamente en ella. Mantener una conducta responsable fuera del horario de práctica mejora el rendimiento, previene lesiones y acorta el período de recuperación. Este tipo de entrenamiento se basa en el descanso, la hidratación, el estiramiento post práctica, etc.

¿Cómo se relacionan el entrenamiento invisible y la alimentación saludable?

El desgate físico hace que sea imprescindible llevar una dieta saludable, acorde a las exigencias de la actividad, la cantidad de estímulos semanales y la composición corporal de cada deportista. Las frutas deben ser un elemento fundamental. Proporcionan vitaminas, proteínas y nutrientes. Son fuente de energía y permiten complementar la hidratación.

Las frutas ingeridas antes de entrenar aportan la energía necesaria para dar el 100% en la práctica y explotar todas las capacidades. Comer una fruta durante la práctica ayuda a recuperar las vitaminas y los minerales perdidos. Finalmente, nutrirse después de hacer ejercicio permitirá una rápida recuperación de los músculos.

El éxito reside en los pequeños detalles que marcan la diferencia. La alimentación es clave. No es fácil desarrollar los buenos hábitos del entrenamiento invisible, pero con paciencia y constancia se obtienen los mejores resultados.